La seguidilla de episodios de violencia escolar en el país, con casos graves en Santa Fe y situaciones preocupantes en Tucumán vinculadas al ingreso de armas en escuelas, encendió una nueva alarma; y es la posible influencia de comunidades digitales que promueven contenidos violentos. Entre ellas, aparece la denominada “True Crime Community”, una subcultura online que, según especialistas, puede incidir en conductas de riesgo entre adolescentes.
José Farhat, secretario de Participación Ciudadana de Tucumán, confirmó que en Argentina ya se investiga este fenómeno a partir de un informe reciente del Ministerio de Seguridad de la Nación. “Se detectó que un caso en Santa Fe está vinculado a una subcultura digital que glorifica delitos y crímenes, y que va construyendo comunidades en entornos virtuales”, explicó.
El funcionario advirtió que este tipo de espacios no debe analizarse de forma aislada, sino como parte de un fenómeno más amplio. “En este tiempo empiezan a aparecer distintas subculturas digitales. Ya lo vimos con discursos de odio o grupos como los ‘incel’. Son comunidades donde jóvenes buscan aceptación, pertenencia y reconocimiento, muchas veces a través de contenidos violentos”, señaló.
Farhat remarcó que el crecimiento de estas redes responde a la propia lógica de las plataformas digitales. “Hay mecanismos de viralización, de interacción constante y algoritmos que no solo conectan personas, sino también contenidos y formas de ser. Eso potencia determinadas conductas, incluso aquellas vinculadas a la vulnerabilidad”, sostuvo.
En ese sentido, planteó que el mundo digital configura una realidad paralela que muchas veces escapa a la mirada adulta. “Hoy no podemos pensar la realidad solo desde lo que vemos. Existe una dimensión digital donde las personas no se comportan igual que en el ámbito físico. Un chico no actúa igual en el aula que en una red social, donde puede tener anonimato o construir un perfil distinto”.
Uno de los puntos que más preocupa es la dificultad de las familias para detectar estas dinámicas. “Los chicos se mueven en entornos que los padres muchas veces desconocen por completo. Incluso manejan lenguajes propios que el mundo adulto no logra interpretar”.
Frente a este escenario, Farhat insistió en la necesidad de un cambio cultural. “El primer paso es reconocer que el siglo XXI exige nuevas herramientas. Tenemos que incorporar una estrategia de ciudadanía digital que incluya a toda la sociedad, no solo a los jóvenes”.
En esa línea, adelantó que el Gobierno provincial trabaja en conjunto con los ministerios de Educación y Salud en programas de formación que incluyan a las familias. “Queremos dar herramientas concretas a padres y madres para que puedan comprender estos entornos, acompañar a sus hijos y detectar situaciones de riesgo”, indicó.
El funcionario también puso el foco en la exposición temprana a plataformas digitales. “No podemos pensar que son solo espacios de entretenimiento. Hay diseños que fomentan el consumo constante, como el ‘scroll infinito’, y contenidos creados para adultos a los que acceden niños muy pequeños”.
Finalmente, Farhat explicó que el desafío es transversal y generacional. “Estamos ante un proceso de alfabetización digital que debe darse a lo largo de toda la vida. Cambió la forma en que nos vinculamos, cómo construimos identidad y pertenencia. Entender eso es clave para prevenir situaciones de violencia”, concluyó.